La violencia que surge dentro de la familia, sea cual sea su categoría y forma, va acompañada por factores de riesgo, como por ejemplo:

FACTORES CULTURALES: Pérdida de valores personales y familiares, o valores equivocados como por ejemplo conducta machista. Creencias equivocadas de la sociedad con respecto a la convivencia familiar, como por ejemplo, pensar en el castigo físico cómo un método. 

FACTORES LABORALES: Estratos socioeconómicos deprimidos, donde los ingresos económicos no son suficientes para responder a  necesidades como: alimentación, vestuario y otros. Estratos socioeconómicos altos presentan: indiferencia,  largas jornadas de trabajo.

FACTORES SOCIALES: Aislamiento por parte de la victima, conceptos rígidos de comportamiento de hombres y mujeres, historia familiar del agresor, desconocimiento de las redes de apoyo.   

FACTORES DE SALUD MENTAL: Alcoholismo y drogadicción, estrés, deficiencias mentales, perturbaciones del sentido de la realidad. 

LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES ESTÁ VINCULADA AL DESEQUILIBRIO EN LAS RELACIONES DE PODER ENTRE LOS SEXOS EN LOS ÁMBITOS SOCIAL, ECONÓMICO, RELIGIOSO Y POLÍTICO, PESE A TODOS LOS ESFUERZOS EN FAVOR DE LA IGUALDAD NO SE HA LOGRADO Y CONSTITUYE UN ATENTADO CONTRA EL DERECHO A LA VIDA, A LA SEGURIDAD, A LA LIBERTAD, A LA DIGNIDAD Y A LA INTEGRIDAD FÍSICA Y PSÍQUICA DE LA VÍCTIMA Y TODO ELLO SUPONE, POR LO TANTO, UN OBSTÁCULO PARA EL DESARROLLO DE UNA SOCIEDAD DEMOCRÁTICA. POR LO QUE DEBEMOS LUCHAR CONTRA LOS FACTORES DE RIESGO Y POTENCIAR LOS FACTORES PROTECTORES.              

A LAS MUJERES NO LES HACE FALTA VALOR,  LO TIENEN, SON CAPACES DE PARAR LA VIOLENCIA. LA  VÍCTIMA DE VIOLENCIA INTRAFAMILIAR DEBE  RECORDAR QUE LA MEJOR MEDIDA DE PROTECCIÓN ES DENUNCIAR EL HECHO COMO PRIMER PASO PARA DETENERLA.